Antequera, Ciudad del Arte

Antequera es, sin duda, una de las ciudades más importantes de Andalucía. Todo un referente en la historia, el arte y la cultura. Y es que su situación estratégica, en el centro de la región, ha hecho que Antequera haya jugado un papel clave a lo largo de la historia, asentándose en ella numerosas culturas que han legado a la ciudad una gran riqueza cultural y monumental. De hecho, ya en tiempos romanos fue denominada como Anticaria ("Ciudad Antigua"), de donde procede su nombre. Pocas poblaciones pueden presumir de contar con un patrimonio artístico y monumental tan numeroso y variado como el que atesora esta ciudad malagueña, enclavada a los pies de la famosa Sierra de El Torcal.



Un poco de historia

Existen vestigios de la presencia de poblaciones humanas es la zona ya en la Prehistoria, hace unos 4.000 años. Los principales testigos de esta época son los Dólmenes de Menga, Viera, el Romeral y Alcaide. Sin duda, el menor conjunto dolménico de nuestro país, siendo el más destacado el de Menga. Auténtico hito de la cultura megalítica de la Península Ibérica. Lo que se desconoce es si entre estas poblaciones y la etapa romano hubo asentamientos de íberos, tartesos y fenicios, ya que no se han encontrado hallazgos que lo corroboren. En cambio, si se han encontrado algunos barros y sepulcros en Cerro León pertenecientes a los cartagineses. De hecho, este lugar fue el escenario de una batalla entre Asdrúbal y las legiones romanas.


Sin embargo, los orígenes de la ciudad tal y como la conocemos hoy están estrechamente ligados a la cultura romana. Es aquí donde se funda el único Colegio de Pontífices de los Césares que existió en España, lo que demuestra la importancia que ya tuvo la localidad en esta época. Probablemente por tratarse de un paraje elevado desde donde se domina la vega. Además la ciudad se convertiría en un destacado centro comercial, especialmente conocida por la producción de aceite de oliva. De esta época se conservan las termas romanas excavadas y la famosa escultura del Efebo de Antequera, que data del siglo I d. C.


Durante la Edad Media, la localidad quedaría completamente arrasada, pero se sabe que continuó ocupada por los musulmanes. Es entonces cuando la ciudad pasaría a ser conocida como Medina Antakira y se erigen la alcazaba y la muralla defensiva para protegerla. En plena Reconquista, durante el siglo XIII, Antakira se convierte en un importante centro de operaciones militares tras la caída de Sevilla y Jaén debido a su proximidad a la frontera con los cristianos. Fue el Infante Don Fernando, sobrino de Juan II, quien asumiría personalmente la conquista, lo que refleja la importancia que esta zona tenía para los reyes cristianos. De hecho, una vez bajo el poder cristiano, pasaría a ser el centro neurálgico y fronterizo de choque, punto de partida para posteriores conquistas y plataforma de expediciones contra el Reino de Granada.


A partir del siglo XVI la ciudad empezaría a transformarse y a extenderse fuera de las murallas y continuó siendo un importante centro comercial tanto por su privilegiada ubicación como por su floreciente cultura y los trabajos de sus artesanos, convirtiéndose además en encrucijada de las principales rutas comerciales, lo que favoreció el crecimiento cultural de la ciudad. No obstante, no sería hasta el siglo XVIII cuando la ciudad alcanza su mayor esplendor.


Es entonces cuando se asientan en ella numerosas órdenes religiosas que convierten a Antequera en una auténtica ciudad conventual. La nobleza construye numerosos palacios y surge una intensa actividad artística destinada a nutrir tanto los edificios religiosos como las grandes casas señoriales de la localidad.


A principios del siglo XIX la ciudad es tomada por los franceses, que son expulsados dos años más tarde. Llega entonces la industrialización a la ciudad y sus productos textiles y sus lanas empiezan a ser comercializadas en toda España. Sin embargo, la competitividad de la industria catalana y la Guerra Civil harían que la oblación se volcara de nuevo en la agricultura.


Lo que no te puedes perder

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La Alcazaba

Declarada Monumento Nacional, esta imponente fortaleza se asienta sobre un pequeño monte de la localidad. Tiene su origen en la época romana, pero fue bajo el poder musulmán cuando adquiere importancia y se construye el recinto murado de 62.000 metros cuadrados. Dentro del conjunto hay dos zonas bien diferenciadas: la Alcazaba y un segundo anillo que continuaba hacia el Postigo del Agua y Puerta de Málaga para volver a unirse con la Torre Blanca. La parte más destacada es la Torre del Homenaje, sobre la que se construyó en el año 1582 un campanario que albergaba la campana mayor de la ciudad, que sorprende por la perfección técnica de su fábrica en sillería.

Los Dólmenes

Recientemente declarados como Patrimonio de la Humanidad, los Dólmenes de Viera, Menga y El Romeral se encuentran dentro del núcleo urbano de Antequera. El Dolmen de Menga es el más destacado y el único que tiene unas inscripciones de figuras antropomórficas. Los megalitos constituyen una de las primeras formas de arquitectura monumental en la Prehistoria en Europa, desarrollándose desde principios del V milenio antes de Cristo, durante el Neolítico. La entrada es gratuita y pueden concertarse visitas guiadas sin ningún coste si queremos conocer un poco más sobre la historia y la construcción de estos imponentes monumentos prehistóricos.

El Torcal

Este paraje natural situado a pocos kilómetros del casco urbano presenta un paisaje único en todo el continente europeo por las formas caprichosas que las rocas han ido tomando debido a la erosión del agua. Abarca una extensión de 20 kilómetros cuadrados y tiene su origen en el periodo Jurásico, hace 150 millones de años. Desde este lugar pueden contemplarse unas vistas impresionantes que, en días claros, dejan incluso ver el mar. La mejor forma de conocerlo es recorriendo algunas de sus tres rutas de senderismo que salen desde el Centro de Interpretación de El Torcal.

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Museo de la Ciudad de Antequera - Palacio de Nájera

Situado en el Palacio de Nájera, en el centro histórico de la localidad, este museo alberga numerosos vestigios y obras artísticas de gran valor que nos llevan a profundizar en la historia de la localidad, desde la Prehistoria hasta nuestros días. Hallazgos romanos, cerámicas de época califal, almohade y nazarí, esculturas góticas y pinturas tardomedievales, esculturas barrocas, joyas y materiales de platería, objetos religiosos de uso doméstico…

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Edificios religiosos

Antequera es la ciudad con más iglesias por metros cuadrado de toda España. Nada menos que 33 templos de distintos estilos que fueron construidos sobre todo entre el siglo XVI y XVIII. Entre todas ellas destacan las iglesias del Carmen, la de San Sebastián y la de San Juan de Dios. Mención aparte merece la Real Colegiata de Santa María la Mayor. Fue el primer edificio renacentistas de Andalucía y sorprende por sus espectaculares dimensiones, por la calidad de su diseño y por la grandiosidad de su fachada. Sin duda, la más monumental de Antequera. Sin embargo, en la actualidad se encuentra vacía, ya que está destinada al culto, sino a exposiciones temporales y conciertos. Junto a ella pueden verse los restos de las antiguas termas romanas y en sus alrededores pueden divisarse unas vistas preciosas de toda la localidad.

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Museo Taurino

La Plaza de Toros de Antequera fue inaugurada n el año 1848, pero fue reconstruida en su totalidad en 1983. Considerada actualmente como una de las más bellas de Andalucía. En su interior se encuentra el Museo Taurino donde puede profundizarse en la tradición taurina de la localidad que se remonta al siglo XVII. A lo largo de sus tres salas el visitante puede tener una visión global de la cultura de los toros en España y concretamente en Antequera. La colección que se exhibe es muy variada: fotografías, noticias de prensa, documentos y carteles relacionados con la fiesta nacional, cabezas de toros de corridas históricas celebradas en toda España…